Durante 2025, en Perspectivas volvimos una y otra vez al mismo tema: la “amazonización” de México y lo que implica ceder, casi sin darnos cuenta, nuestra soberanía digital. Hubo momentos en los que escribir esto se sintió inútil. Como si Bethics estuviera hablando sola, intentando hacerse escuchar en medio de un ruido constante.
Pero al cerrar el año, algo se vuelve evidente: los “pequeños” no están callados. Y no están perdiendo.
Mientras los titulares siguen celebrando a las grandes plataformas globales, los datos de 2025 cuentan otra historia. No es épica ni perfecta, pero sí profundamente reveladora. Una historia de resistencia cotidiana, de orgullo local y de una desconfianza cada vez más clara hacia las soluciones automáticas.
Lo humano no desapareció
Con todo y la euforia por la inteligencia artificial, el 85% de las personas consumidoras en América Latina sigue prefiriendo hablar con una persona. No con un bot. En un entorno saturado de respuestas programadas, la atención humana, con errores incluidos, se ha convertido en una ventaja real. No es una falla a corregir: es la última frontera de lo auténtico y un valor que muchos subestimaron.
Las pymes aprendieron a jugar
Durante los grandes eventos de venta de 2025, las ventas de las pymes mexicanas crecieron 70% frente al año anterior. No porque el sistema se haya vuelto justo, sino porque los negocios locales están aprendiendo a usar las herramientas del mismo sistema que los presiona. No para imitar a los gigantes, sino para competirles desde otra lógica.
En el caso de las microempresas y de quienes emprenden solos o en familia, la historia es distinta y menos visible. No porque no estén avanzando, sino porque con frecuencia quedan fuera de las mediciones formales y del interés institucional.
Una parte importante de quienes emprenden en México lo hace por necesidad, no por oportunidad. Sus negocios existen porque no hay otra forma estable de generar ingresos. Aun así, hay señales claras: más presencia digital, más intentos por vender de forma directa y una comprensión incipiente pero poderosa de que tener un espacio propio en línea no es un lujo, sino una forma básica de control y dignidad económica.
Comprar local volvió a importar
Más de la mitad de las y los mexicanos dijo este año que quiere comprar más productos nacionales. El modelo de lo “ultra barato” empieza a mostrar sus límites. Los nuevos aranceles del 19% y el cansancio frente a la baja calidad están cambiando la conversación. El precio sigue importando, pero ya no es lo único.
También vale la pena reconocer algo menos cómodo. Muchas de estas ideas resultan razonables cuando las leemos, pero se debilitan cuando entra la prisa, la oferta inmediata o la promesa de conveniencia. No es una falla individual. Es el efecto de sistemas diseñados para que la opción más cómoda se imponga casi siempre.
Menos plataformas, más relación directa
En México, el comercio se está moviendo, no sin contradicciones, de los marketplaces impersonales hacia formas más directas de comercio social, que este año superaron los 5 mil millones de dólares. No porque WhatsApp u otras plataformas sean la solución. No lo son. Siguen siendo Big Tech. Siguen operando con extracción de datos y reglas que no controlamos.
Lo que sí permiten, al menos por ahora, es algo que los grandes marketplaces evitan: contacto directo. La posibilidad de preguntar, negociar y entender a quién le estás comprando. Hoy ese vínculo ocurre en herramientas prestadas, bajo condiciones ajenas. Eso también es parte del problema.
El reto para 2026 no es romantizar estas plataformas, sino construir canales propios que no dependan de ellas.
Lo que prometemos para 2026
Desde Bethics no vamos a suavizar el discurso. Seguiremos siendo sobrios, críticos y cuidadosos con aquello que cedemos por comodidad. Sabemos que no somos la voz más fuerte, pero tampoco estamos solos. Somos una voz más que se suma a quienes siguen creyendo que la ética, la privacidad y la identidad local importan, incluso cuando defenderlas tiene un costo.
Gracias por leer, por detenerse y por pensar con nosotros. Si 2025 fue resistencia, hagamos que 2026 sea resiliencia económica local, con privacidad, criterio y relaciones reales en el centro.
Feliz Año Nuevo.


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